Radar


La palabra Radar procede del acrónimo “Radio Detection And Ranging” (Detección y rango por radio). Surge en 1886 cuando el físico alemán Heinrich Hertz demostró la existencia de las ondas electromacneticas.
Hasta la Segunda Guerra Mundial no se empleo ese sistema para detectar aviones a distancia mediante ondas de radio. El sistema Chain Home se lanzó en Gran Bretaña en 1940 con la idea de detectar aviones a unos 160 km de distancia.

En la Primera Guerra Mundial, los aviones no tenían ningún modo de detectar a otros aviones a distancia, por lo que podían ser en algunos casos y según que condiciones, un blanco fácil.

Hasta el momento, la mejor tecnología se basaba en percibir los sonidos de los aviones en forma de gigantescas trompetas para oír cuando estos se acercaban. Pero claro, este sistema a parte de primitivo  era muy ineficaz, ya que solo era posible su empleo desde tierra firme. Sin embargo, a la llegada de la Segunda Guerra Mundial el panorama había cambiado bastante.

Ahora teníamos el radar, basado en una idea tan simple como en enviar un pulso de ondas de radio y a continuacion buscar las ondas que llegan reflejadas de vuelta. Por la medición del tiempo que tarda la reflexion, ahora es posible realizar una buena estimación de la distancia.

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Turbo

El turbo no es más que un bomba de aire caliente que fuerza la entrada de más aire en el motor. Con más aire, el motor funciona más eficientemente aumentando la potencia y reduciendo al mismo tiempo tanto el consumo como las emisiones contaminantes.

El turbo se encuentra alojado en el sistema de escape del vehículo, entre el colector de escape y el tubo de escape. Los gases salen del motor y hacen girar una turbina de escape situada en el interior del turbo, ésta hace girar mediante un árbol la rueda compresora que comprime el aire que entra en el motor.

Los gases de escape entran a este a través de la turbina de escape, hacen girar dicha turbina y salen a través del tubo de escape.

El aire es atraído a la caracola de admisión por la rueda compresora, y una vez está comprimido gira los álabes a gran velocidad.

La caracola de admisión transforma el aire que entra a gran velocidad y baja presión, en aire a baja velocidad y alta presión a la salida del turbo.

El aire entra en dicha caracola a temperatura ambiente, y sale a unos 200 grados centígrados aproximadamente. Al aumentar la temperatura del aire, disminuye su densidad y por lo tanto perdemos potencia. Por eso utilizamos un intercooler que a través de aire o agua disminuye la temperatura del aire a alta presión procedente del turbo.

Una turbina pequeña tendrá una magnífica respuesta a bajas revoluciones, por el contrario a altas revoluciones se pasará de vueltas y presurizará el motor en exceso.

Para prevenir esto, a los turbos se les ha colocado una válvula que controla la presión de soplado. En el momento en que la presión se acerca al máximo permitido, la válvula se abre permitiendo así que los gases sobrantes pasen a través de la turbina y salgan directamente al escape.

En un turbo con válvula, podemos usar una turbina pequeña con total seguridad y conseguir una magnífica respuesta manteniendo la potencia.

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La ingeniería

Con solo echar un vistazo a nuestro alrededor, estemos donde estemos ahora mismo, es muy posible que nos veamos rodeados de objetos fruto de la ingeniería. Si estamos sentados en una silla de oficina corriente, hemos de saber que los ingenieros han tenido un importante papel en su creación: en el diseño y la manufactura de la tela, la espuma que hay bajo esa tela y la estructura que las une, las piezas de plástico que forman los reposabrazos, los mecanismos que permiten que la silla suba y baje y que bascule hacia delante y hacia atrás, las patas y las ruedas que permiten desplazarla fácilmente.

La pintura de la habitación donde nos encontremos puede ser el resultado de una proceso de ingeniería, al igual que los propios paneles que bajo esa pintura forman la pared. El yeso puede provenir de una central eléctrica, porque un ingeniero diseñó un día un mecanismo para limpiar el sulfuro de las chimeneas y transformarlo en yeso, y otro ideó la fábrica que transformaba ese yeso en paneles para la construcción.

Si salimos a la calle veremos que pasan complejos automóviles, quizás incluso un avión volando sobre nuestras cabezas a 885 kilómetros por hora. Y bajo el suelo hay redes de alcantarillas, cañerías de agua, sistemas de drenaje pluvial, cables de teléfono y de televisión y tuberías de gas. Todo ello ha salido también de del trabajo de los ingenieros.
Y además están las ondas de radio. Aunque totalmente invisibles a nuestros ojos, estamos rodeados de miles de señales, todo gracias a la ingeniería. Cada emisora de radio AM, FM y televisión de nuestra zona nos está atravesando ahora mismo en forma de ondas de radio de diferentes frecuencias. Todos los teléfonos móviles están en constante comunicación con la antena más próxima.

Los ingenieros son un asombroso grupo de personas que hacen posible el mundo moderno. En Estados Unidos hay cerca de dos millones de ingenieros en ejercicio, la mayor parte desde el anonimato y sin mucha ostentación. Pero sin ellos, volveríamos a la Edad de Piedra.

Quizás en este sea un buen momento para hacernos una pregunta: ¿qué es exactamente la ingeniería? Un buen punto de partida puede ser el Diccionario Extendido Webster de Random House, que la define como: “el arte o la ciencia de llevar a aplicaciones prácticas el conocimiento de las ciencias teóricas como la física y la química, por ejemplo en la construcción de motores, puentes, edificios, barcos, minas o plantas químicas”.